


Los hacedores nos identifican culturalmente. Tienen sabor a pasado,
aunque estén presentes en nuestro día a día. Sastres, curtidores,
serigrafistas, zapateros, carpinteros, relojeros, ebanistas, herreros,
grabadores, reparadores... Todos confrontan la lógica industrial con
prácticas que integran cuidado y pasión, a la vez que reivindican el
valor del uso.
Esta exposición pone el acento en quienes se
resisten con su autonomía de artesanos y sabedores a la producción
masiva. La singularidad en el resultado, la dedicación, la paciencia y
el contacto con el material que ellos validan nos recuerdan la belleza
de la filigrana en un oficio.
Así, esta muestra recopila
piezas de los fotógrafos León Ruiz, Diego García, Horacio Gil, Gabriel
Carvajal, Gonzalo Escovar y Fotografía Rodríguez, todas pertenecientes a
la colección patrimonial que custodia el Archivo Fotográfico de la
Biblioteca Pública Piloto de Medellín.

Fotógrafo: Gabriel Carvajal
Platos, jarrones, alcancías y un sinnúmero de objetos pueden ser moldeados por las manos de un alfarero. Aunque actualmente se utilizan máquinas sofisticadas, como las impresoras 3D o los grandes tornos, estas nunca llegarán a producir la cantidad de detalles que logra el alfarero con sus manos.
Fotógrafo: Gabriel Carvajal
Año de publicación: ca. 1964
Año de publicación: ca. 1964
Fotógrafo: Gabriel Carvajal
Platos, jarrones, alcancías y un sinnúmero de objetos pueden ser moldeados por las manos de un alfarero. Aunque actualmente se utilizan máquinas sofisticadas, como las impresoras 3D o los grandes tornos, estas nunca llegarán a producir la cantidad de detalles que logra el alfarero con sus manos.
Año de publicación: ca. 1964
Fotógrafo: Gabriel Carvajal
Año de publicación: ca. 1964
Fotógrafo: Gabriel Carvajal
El carpintero es el artesano que se encarga de transformar la
madera en herramientas y objetos útiles. Muebles, utensilios
para la cocina, puertas y otros elementos son fruto del trabajo
manual de este hacedor.
Con la tecnificación de la
carpintería, su oficio se ha cualificado; sin embargo, conserva
sus orígenes artesanales.
Año de publicación: ca. 1965
Fotógrafo: Gabriel Carvajal
Año de publicación: ca. 1965
Fotógrafo: Fotografía Rodríguez
La Escuela de Artes y Oficios de Medellín surgió en 1871 como
una forma de alimentar el progreso de Antioquia mediante la
tecnificación de los artesanos. Cumpliendo requisitos de
admisión y permanencia ligados a la moral de la época, los
estudiantes recibían formación gratuita en carpintería,
mecánica, imprenta, hojalatería, fundición, albañilería,
ebanistería, grabado, litografía, entre otras áreas.
Estaba
ubicada donde se encuentra el complejo patrimonial de San
Ignacio. Suspendió su funcionamiento entre 1887 y 1892, y
durante la guerra de los Mil Días, cuando funcionó como taller
militar. En 1901 fue reemplazada por la Escuela de Artes y
Mecánica, en concordancia con la naciente vocación industrial de
la ciudad.
Año de publicación: 1927
Fotógrafo: Fotografía Rodríguez
Año de publicación: 1927
Fotógrafo: Diego García
El oficio de fotógrafo apareció en Medellín tan pronto como las
técnicas fotográficas empezaron a propagarse por el mundo.
Hombres y mujeres con destrezas que combinaban ciencia y arte
registraron desde 1849 la vida cotidiana y, con ella, los
diversos oficios de una villa que se fue haciendo ciudad.
A
la par con los que usan herramientas sofisticadas, ha habido
quienes se han hecho fotógrafos adaptando con ingenio materiales
y saberes, combinando lo artesanal con lo tecnificado, para
dejar registro de su presente. Hoy la fotografía es una práctica
con la que guardamos recuerdos para el futuro, pero con la que
le damos, además, un estatus de extraordinario a lo cotidiano.
Año de publicación: 1977
Fotógrafo: Diego García
Año de publicación: 1977
Fotógrafo: León Ruiz
Zapatos, blusas, pantalones, bolsos y un sinnúmero de artículos son los que pueden fabricar estos artesanos del hilo, la lana y la aguja. A pesar de la oferta de la gran industria textil, todos hemos portado una prenda, adorno o utensilio tejido a mano y es la sensación que esto genera sobre el cuerpo, la que hace que este oficio sobreviva.
Año de publicación: 1986
Fotógrafo: León Ruiz
Año de publicación: 1986
Fotógrafo: Gabriel Carvajal
Originalmente, el lutier apareció como un fabricante y reparador
de instrumentos de cuerda como el violín y el piano. El término
se extiende a quienes tienen como oficio construir y arreglar
todo tipo de instrumentos musicales.
En Colombia, los
lutieres se enfocan en la fabricación y reparación de tiples,
bandolas, guitarras adaptadas, entre otros. Son artesanos del
sonido.
Año de publicación: ca. 1964
Fotógrafo: Gabriel Carvajal
Año de publicación: ca. 1964
Fotógrafo: Horacio Gil Ochoa
A menudo vestido de overol y cargado de llaves de expansión, el
mecánico despieza, engrasa, “carbura” y calibra los misterios
del vehículo.
En Medellín, los mecánicos hacen parte
del paisaje popular urbano: apostados en talleres, normalmente
en pequeños locales, cambian esto por aquello, o aquello por
esto... Son referente del trabajo manual.
Año de publicación: 1960
Fotógrafo: Horacio Gil Ochoa
Año de publicación: 1960
Fotógrafo: León Ruiz
Barrio Triste es un lugar de Medellín en el que, desde hace más
de 50 años, se repara todo lo relacionado con la industria
automotriz. Una mezcla de ingenio y precios bajos ha hecho
famoso y perdurable este enorme taller de la ciudad.
En
Barrio Triste el trabajo manual ligado a motores, carrocerías,
carpas y llantas sobrevive, a pesar de los grandes
concesionarios, por el valor que tiene la solución particular y
personalizada, el saber y la técnica aplicados al caso concreto.
Año de publicación: 1985
Fotógrafo: León Ruiz
Año de publicación: 1985
Fotógrafo: León Ruiz
Barrio Triste es un lugar de Medellín en el que, desde hace más
de 50 años, se repara todo lo relacionado con la industria
automotriz. Una mezcla de ingenio y precios bajos ha hecho
famoso y perdurable este enorme taller de la ciudad.
En
Barrio Triste el trabajo manual ligado a motores, carrocerías,
carpas y llantas sobrevive, a pesar de los grandes
concesionarios, por el valor que tiene la solución particular y
personalizada, el saber y la técnica aplicados al caso concreto.
Año de publicación: 1985
Fotógrafo: León Ruiz
Año de publicación: 1985
Fotógrafo: Horacio Gil Ochoa
Años 50, inicios de la Vuelta a Colombia... Primero fueron el
“Zipa” Forero y Ramón Hoyos. Siguieron Martín Emilio
"Cochise" Rodríguez, el "Jardinerito de
Fusagasugá" Luis Herrera, hasta llegar a las grandes gestas
de Nairo Quintana, Rigoberto Urán y Egan Bernal, los llamados
escarabajos, que han sido portadores de la bandera nacional en
los podios de las carreras ciclísticas más importantes.
Tanto
para los profesionales como para los ciclistas aficionados, los
mecánicos son aliados que facilitan la aventura de cabalgar
sobre sus "caballitos de acero". El mecánico de
bicicletas con su taller móvil y, por lo mismo, casi siempre
improvisado, se empeña en resolver de manera oportuna las
dificultades que presentan estas máquinas de pedal.
Año de publicación: ca. 1960
Fotógrafo: Horacio Gil Ochoa
Año de publicación: ca. 1960
Fotógrafo: Gabriel Carvajal
Los peluqueros son artistas de las formas, los cortes y los
colores. Ser uno de ellos implica leer de qué manera quiere el
otro mostrarse ante los demás.
Como un componente de
la belleza, junto a la vestimenta y el maquillaje, los peinados
y los cortes son maneras personales de comunicarse.
Año de publicación: 1950
Fotógrafo: Gabriel Carvajal
Año de publicación: 1950
Fotógrafo: León Ruiz
El "raspao", granizado originario de la región Caribe,
se vende en carritos artesanales en las afueras de las escuelas,
en los parques o en cualquier otro lugar en donde haya
aglomeraciones. En el municipio de Malambo, en el Atlántico, se
realiza el Festival del "raspao", lo que hace de estos
copitos de nieve un elemento tradicional.
El
"raspao", nacido como un producto artesanal, ha
pasado, gracias a sus características exóticas, por las más
altas cocinas del mundo y por máquinas automáticas que mantienen
la bebida en la temperatura correcta.
Año de publicación: 1985
Fotógrafo: León Ruiz
Año de publicación: 1985
Fotógrafo: Fotografía Rodríguez
En nuestra ciudad, en las décadas de los ochenta y los noventa,
era común encontrar en cada barrio un sastre encargado de
elaborar trajes a medida para hombres y mujeres. Este oficio,
completamente artesanal, partía de la toma de medidas, para el
diseño y la confección de la prenda, hasta su prueba y ajustes
finales.
Actualmente, la importación de prendas a
bajo precio, de países como China, ha reducido
significativamente su trabajo, aunque dada la existencia de
cuerpos y de gustos que no encajan en el tallaje y las
propuestas del prêt-à-porter, o “listo para llevar”,
este no ha desaparecido completamente.
Año de publicación: 1921
Fotógrafo: Fotografía Rodríguez
Año de publicación: 1921
Fotógrafo: Gabriel Carvajal
Desde mediados del siglo XIX, los silleteros de Santa Elena
llegaban a la ciudad a vender sus productos en los barrios e
iglesias de Medellín. A partir de esta práctica que combina
trabajo rural e ingenio artesanal se fue consolidando el desfile
de silleteros; una tradición que ahora, después de 60 años, es
considerada Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) de la
nación.
El desfile de silleteros comienza en el
corregimiento de Santa Elena, donde los silleteros y sus
familias cultivan las flores para construir sus silletas. Este
oficio se transmite de generación en generación y se ejerce con
orgullo.
Año de publicación: 1964
Fotógrafo: Gabriel Carvajal
Año de publicación: 1964
Fotógrafo: Diego García
La fusión es el paso de un material de su fase sólida a una
líquida. De este fenómeno físico se aprovechan los soldadores
para, a partir de metales líquidos a altas temperaturas, unir
partes y crear formas.
Esa fusión de metales genera
destellos de luz intensos: durante este procedimiento algunas
partículas del metal salen despedidas a gran velocidad. Es por
esto que quienes ejercen este oficio deben cubrirse con
máscaras, elemento que los identifica.
En una
ciudad industrial, como fue Medellín durante el siglo XX, los
soldadores fueron fundamentales, por ejemplo, en las empresas
siderúrgicas.
Año de publicación: 1956
Fotógrafo: Diego García
Año de publicación: 1956
Fotógrafo: León Ruiz
Durante la primera mitad del siglo XX, en Medellín y sus
alrededores, era común pescar de manera artesanal.
La
pesca puede ser pasiva o activa, y los tejidos tradicionales
varían de acuerdo a la región. Hay redes de cerco, de tiro, de
arrastre, de caída, de enmalle, entre otras.
El
proceso de tejido artesanal forma figuras. El tamaño de estas es
conocido como luz de malla. Es un trabajo manual que requiere
nudos especiales, cordeles, agujas y trenzados.
Año de publicación: 1986
Fotógrafo: León Ruiz
Año de publicación: 1986
Fotógrafo: Gonzalo Escovar
Contra los ecos de París que Medellín quiso evocar en los años veinte a través de la vestimenta de sus mujeres, plagada de sombreros, peinados y encajes, en la que lo sugestivo y revolucionario empezaban a ser norma, las tejedoras reivindicaban la comodidad y familiaridad de los tejidos. Hechos con fibras naturales, estos resultan, no solo agradables al tacto, sino acogedores como un paisaje que nos es conocido.
Año de publicación: 1910
Fotógrafo: Gonzalo Escovar
Año de publicación: 1910
Fotógrafo: León Ruiz
La labor del zapatero era, hasta hace un par de décadas, uno de
los oficios más comunes de la ciudad. Reparadores y
transformadores del calzado, los zapateros hacían de la calle su
lugar de trabajo: se ubicaban en un lugar específico o en
recorridos por los barrios donde ofrecían sus servicios.
Con
el aumento de la importación de cuero y zapatos de China y otros
países, y por los cambios en los hábitos de consumo, los
zapateros han visto reducida la demanda de sus servicios, por lo
que hoy día es menos frecuente encontrar en las calles a estos
hacedores.
Año de publicación: 1978
Fotógrafo: León Ruiz
Año de publicación: 1978