El profesor Lidenbrock, experto alemán en mineralogía, protagoniza Viaje al
centro de la Tierra. En 1864, momento en el que Julio Verne nos
presenta la aventura, imaginábamos que el mundo subterráneo era hueco.
La expedición alcanza 35 leguas de profundidad, unos 170 km
aproximadamente. Esto es apenas el 2.7 % de los 6370 kilómetros
del radio terrestre que conocemos hoy.
Recorramos juntos esta travesía profunda.
Descubriremos volcanes, monstruos y secretos
del subsuelo.
Desliza para
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Entre un libro, el profesor Lidenbrok, experto en minerales, encuentra una nota con un jeroglífico. Al descifrar el mensaje, descubre las instrucciones para viajar al centro de la Tierra.
Junto a su sobrino Axel, Lidenbrock decide ir al “corazón” de la Tierra.
Parten desde Alemania en una carroza tirada por caballos. Toman un barco, luego un tren y
abordan un barco más. Finalmente: Islandia.
Alcanzan el volcán Snæfells, la puerta de entrada al subsuelo. Es 28 de junio,
poco después de la una de la tarde.
El libro se publica en 1864. En ese entonces pensábamos que la Tierra era hueca, con mundos
subterráneos y seres terroríficos.
A principios del siglo XX los sismólogos detectan las capas de la Tierra y el núcleo interno.
Corteza: profundidad de 70 km. Está compuesta por roca sólida y es donde se desarrolla la vida.
Con ayuda de Hans, guía local, descienden con cuerdas. Usan una brújula para adentrarse muy profundo…
Nuestros expedicionarios avanzan…
El calor, la lava, el carbón, el agua subterránea y muchísimas rocas hacen parte del recorrido.
En una caverna gigantesca, descubren un extenso mar. El techo parece un cielo subterráneo. ¡Con
nubes y con luces!
El Pozo Superprofundo de Kola, en Rusia, es la mayor profundidad que hemos cavado los humanos.
Es una perforación de más de 12 kilómetros; iniciada en 1970 y finalizada en
1989. La
temperatura allí es de 180 °C.
Se trata de un proyecto de investigación científica, no de una mina...
Porque si a eso vamos, la mina más profunda está en Suráfrica. Tiene más de 4
km.
Enormes criaturas se interponen en el camino de Axel, Hans y del profesor. Hablamos de “fósiles
vivientes” que se creían extintos.
Los tres compañeros esquivan a las criaturas, luego llegan a un muro de granito que les frena el
paso. Entonces improvisan una balsa y… ¡Cataplum! Vuelan el muro con pólvora.
El agua que se filtra por un agujero los empuja hacia una chimenea volcánica. Así, los
aventureros encuentran una salida por el cráter de un volcán.
Algunos de los seres del relato corresponden a mamíferos gigantes como mastodontes, a homínidos,
o a reptiles como el Sarcosuchus, cocodrilo prehistórico de 12 metros de largo.
El Plesiosaurio ocupa un lugar importante en la historia… Hoy sabemos que esta
especie vivió,
entre otros lugares, en Villa de Leyva, Colombia
Luego de 61 días bajo tierra, el profesor y sus acompañantes salen a la superficie por el volcán
Etna, en Italia.
¿Y cómo midieron el paso del tiempo allá abajo? ¡Vaya pregunta!
Créditos
El Parque Explora, en su apuesta por la apropiación social del conocimiento, ofrece cursos de divulgación de las ciencias. Este contenido participó en uno de nuestros últimos programas, y ha sido elaborado en colaboración con el equipo de En casa.
¿Quieres saber más sobre Julio Verne?
Investigación y propuesta: Carlos De Santis.